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Pedro Sorela

Huellas del actor en peligro

Novela. Autor: Pedro Sorela Editorial Alfaguara, 1997. Páginas: 384. Colección Hispánica. ISBN: 9788420482576. Otras ediciones: Tercer Mundo, Bogotá, 1991 - Círculo de Lectores, Barcelona, 1996

Huellas del actor en peligro

Este es el único de mis títulos que me dictó un sueño, que yo sepa, aunque lo que me dictó era rastros, Rastros del actor en peligro. Y le obedecí pese a que ya había leído el consejo de Graham Greene (que escribió un libro con ellos) de no recurrir a los sueños jamás, para hacer literatura, pues nadie los entiende y sólo interesan a los psicoanalistas.

Yo entonces vivía del periodismo y, por mi trabajo, viajaba bastante por Europa, gracias en buena parte a la amplitud de miras de un jefe que había sido corresponsal en Moscú, y a que en España vivíamos años de esplendidez que hoy se han vuelto casi legendarios. Y escribí este libro que se desarrolla en Tres de Marzo, la capital andina en la que pretendía resumir a varias ciudades pero que en esencia es Bogotá, mientras mantenía una relación intensa con una mujer escandinava, que podía viajar con facilidad y con la que me reunía de forma regular en alguna capital europea. (Véase El irlandés que no lo era, en Ladrón de árboles). O sea que lo que recuerdo es el enorme contraste entre mi realidad cotidiana, la Europa de los años ochenta y en diálogo con una mujer nórdica -otro mundo, en efecto-, y la de la novela, cuyo protagonista es un actor perdido en un rodaje en Los Andes. 

Creo que la novela refleja de algún modo ese contraste. Y eso pese la dificultad añadida de estar "mal escrita" pues la novela es el diario del actor y no se sabe que los actores escriban "bien", salvo excepciones. Por qué habrían de hacerlo.

Huellas del actor en peligro comenzó como uno de mis ocasionales acercamientos al país de mi madre, en el que viví el bachillerato en un liceo francés y donde tuve mis primeras experiencias importantes en casi todo, y terminó con el alejamiento que, como una suerte de maldición, ha seguido hasta la fecha a cada intento, y eso pese a contar en Colombia con algunos de mis mejores amigos. Hacia la mitad del libro apareció y se impuso -sí, esas cosas ocurren pese a lo que digan los literatos cientifistas- el personaje de un periodista cuyo modelo había aterrizado en Madrid, como otros periodistas y jueces honrados en aquellos años, perseguido muy de cerca por una mafia que pretendía matarle por sus informaciones sobre ella. En esa época los que se atrevían a escribir sobre ello eran todavía menos que ahora.

No había pasado mucho tiempo desde la publicación de la edición colombiana del libro cuando alguien que nunca se supo atentó contra mi hermano, abogado, y durante semanas me pregunté no sin angustia si mi libro no habría tenido algo que ver. La experiencia de mi hermano la contaría años después en "Yo soy mayor que mi padre", un libro que conoció un éxito notable y todavía dura. Vista la dureza de la historia, y a que por convenciones editoriales había sido publicado en una colección "para chicos" -lo cuenta un chico de doce años-, el primer sorprendido fui yo.

Al periodista real que inspiró al del la novela no le gustaron nada éste y su peripecia -algo por lo demás comprensible-, y así me lo hizo saber una madrugada en Madrid.

La crítica...

"Sorela se erige en un peculiar creador de atmósfras”. 

Miguel Dalmau, La Vanguardia


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