1.Sale usted malhumorado del cine, tras otra película insignificante, atormentado además por los masticadores de palomitas, y en una avenida principal se encuentra con que un etcétera ha encerrado su coche y claramente sin ninguna intención de volver pronto. Usted:
a) Contra toda experiencia, pretende que venga una grúa, un guardia, algo. Los llama incluso a gritos, desesperado.
b) Sale como puede por la acera (no sin abollar el coche) y seguidamente le pincha una, dos, tres o las cuatro ruedas a quien le ha dejado encerrado, y eventualmente le mete mondadientes en las cerraduras o le raya la carrocería con una llave. Y esa noche duerme tranquilo, pese a las 15.000 o 20.000 que le van a costar los bollos de su coche.
c) Coge un taxi y se resigna a volver mañana.
2. Coge usted un taxi, no forzosamente el de la traumática experiencia anterior, y al cabo de no mucho el taxi queda parado a causa de una manifestación. El taxista dice aquello de: “Tenía que volver franco y se iban a enterar”, o algo parecido. Usted:
a) Hace como que no ha oído.
b) Se baja del taxi dando un portazo y ninguna propina.
c) Se baja del taxi y se une a la manifestación.