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Pedro Sorela

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Artículos etiquetados con: cultura

Poligamia entre cuarenta

Miércoles 21 Febrero 2001. En Artículos

Sabía usted que en el metro de París los músicos callejeros tienen que pasar un examen previo? Los espacios están adjudicados, pues se considera que se trata de auditorios nada despreciables, y si no se obtienen buenas críticas, o parecen irrelevantes, no se puede menospreciar en cambio el número de espectadores y, por consiguiente, el monto de los honorarios: una cifra mayor, en todo caso, que el caché de Haendel en sus horas bajas.

Mi primera reacción ante este descubrimiento fue la de una admiración un poco temerosa. Admiración ante una civilización que parece capaz de ponerle riendas al ruido, e incluso sordina y modularlo, exigirle un mínimo de calidad —algo que desde el sur parece rayano en lo épico si no en lo milagroso—, y temor ante una sociedad (iba a escribir una cultura pero no me ha salido) que consigue ponerle puertas al campo: pues no otra cosa es regular la música callejera, aunque sea subterránea, algo que desde siempre parecía uno de los posibles sonidos de la libertad.

Si adjudicamos los espacios de la calle, ¿qué será del gitano que, acompañado de una cabra, atruena un barrio entero con su trompeta? Pues está claro que más tarde o más temprano el funcionario que da los permisos dejará asomar la zarpa de sus pequeños prejuicios y empezará a premiar la música de acordeón por encima de la de violín, y adjudicará los mejores espacios a los músicos que huelan bien, o sean guapos, o de las minorías más de moda, así que la estación de Austerlitz, por ejemplo, dejará de tener ese aire de grandeza indiferente que exhala casi todo París y cogerá un aspecto de restaurante alquilado para una boda. 

  • Pedro Sorela

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