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Artículos etiquetados con: Stendhal

Por favor, ¿alguien ha visto a Stendhal?

Por: Pedro Sorela Martes 02 Abril 2002. En Literatura, Artículos

¿Será cierto que Stendhal ha vuelto a nacer una vez más? Sé con cuánta frecuencia la nostalgia ha producido espejismos parecidos (véanse los delirios de quienes no pueden aceptar tanto talento y dicen que Shakespeare no existió, o que fue otra cosa) pero es que ahora lo afirman los mismos stendhalistas que descubrieron las dos reencarnaciones posteriores a la de Henri Beyle, por completo insospechadas. O sea que, como los sabios que siempre encuentran la reencarnación del Dalai Lama, así se esconda, es posible que sí, a lo mejor Stendhal ha vuelto y, como siempre, nadie lo sabe. ¿Lo ha visto alguien? Esta revista ofrece una recompensa de diez mil euros por una pista que funcione.

Si, como enseña el melancólico Nico Preite, no sólo nacemos una y otra vez sino que nos repetimos (lo que hace de la clonación un pleonasmo al cuadrado), entonces no debería ser difícil encontrar un dónde. ¿Dónde podría estar Stendhal? Lejos de cualquier campanario, por supuesto (él odiaba Grenoble, "capital de la mezquindad", donde nació), lo que de entrada encoge como cinco tallas nuestra Europa respecto a la suya, que crecía con las vitaminas de hierro de la Revolución Francesa, y desde luego ha de estar en la romántica búsqueda de gloria de su tiempo: aunque en intendencia, él acompañó a Napoleón desde Italia hasta Moscú, y vuelta. Dónde están pues los campos de gloria de nuestro tiempo...
¿Alguna idea?...
¿Nadie?...

"La verdad se oculta más que nunca"

Por: Pedro Sorela Viernes, 09 Diciembre 1988 En: Entrevistas

Entrevista con Leonardo Sciascia en su casa en Sicilia

© Sophie Bassouls/Sygma/Corbis

Hacía tiempo que Leonardo Sciascia no creaba una expectación semejante, y eso pese a que El caballero y la muerte (Adelphi) tiene 90 breves páginas y tan sólo hoy debe de estar llegando a las librerías de Roma. Los cronistas italianos han dicho que se trata de un libro memorable, y alguna amiga suya, que es casi una, autobiografía. Vuelve a aparecer la figura del investigador que no concluye, quizá la más característica de su vasta obra.

En esta ocasión, 1989, es un policía desahuciado y, con esa nitidez de acero que define a Sciascia, la obra profetiza desgracias. Ocurre que varias de las profecías de Sciascia se han cumplido. El escritor recibió a un redactor de EL PAÍS en su domicilio de Palermo, Sicilia.

Leonardo Sciascia tuvo presentes, esto es, los tuvo ante sí, dos cuadritos no muy grandes cuando ideó y escribió el libro: El caballero, la muerte y el diablo -un grabado de Durero que representa a un guerrero en su montura y junto a él, el diablo, a caballo también-, y el capricho de Goya que se titula Ha muerto la verdad. El resultado es la misma prosa clara característica de Sciascia, y lo que según los primeros cronistas italianos supone el regreso del escritor a la narrativa después de varios años de novela documental. "Yo no hago diferencia entre los géneros", comenta el escritor, para quien todos estos análisis no son más que un síntoma de la pereza mental de los críticos. Así, una narración en apariencia sencilla, en apariencia policiaca: un inspector designado por su función, Vice (policía, en jerga italiana), indaga la muerte de un tal abogado Sandoz, que el día antes de su asesinato recibió una nota: "Ti uccideró" ("Te mataré"), decía.

"No temo a la muerte", dice Sciascia, que en algún sitio ha citado a Montaigne: "Vivir es prepararse a bien morir". "A lo único que temo", prosigue, "y es una neurosis, es a ser enterrado vivo." La muerte es uno de los pocos temas que se repiten a lo largo de una conversación en varias etapas a lo largo de un fin de semana. En otro momento dirá que siente una cierta curiosidad intelectual por ella, pues no la conocemos. Curiosidad, y también "ilusión de que se trate de un puerto de paz".

  • Pedro Sorela

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