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Artículos etiquetados con: Japón

Náufrago nuclear, cuarto día

Por: Pedro Sorela Miércoles 06 Abril 2011. En Blog

Mantenían a los ancianos detenidos en un campo. 

Al llegar a Madrid, hace una semana, Kei Tetsu agradeció que todavía exista la primavera, aunque sea al otro lado del mundo, y bendijo a la oenegé Aire Azul que lo ha traído para que respire aire libre y se limpie un poco los pulmones de toda la porquería que tragó tras el tsunami. Kei fue seleccionado para venir a España porque, en su larga vida de pescador -tiene 59 años- ha convivido algo con marineros peruanos y chilenos y, aunque su idioma es bastante técnico (marea, percebe, red, ballena deliciosa, viento de levante, tiburón), se defiende en español.

El lunes y martes de su llegada, pues, todo fue agradecimiento y goce: aire libre, cielo azul y gambas en gabardina con cañas en el mercado de San Miguel. Emocionante solidaridad de los madrileños, que pronto le llamaron Manolo, Manolín, le regalaron un capote en la Escuela de toreros para torear la mala suerte y una peineta para su madre en el museo del Traje. La presidenta regional le organizó una recepción con niños japoneses cantando himnos y el alcalde aprovechó para señalar que debemos aprenderdelalaboriosidadjaponesaparasalirdelacrisis. Etcétera.

El martes y miércoles permitieron que un par de científicos le tomasen el pulso y la tensión... y también convocaron a una rueda de prensa, para que contase: Cómo la ola metió los pesqueros en los salones y dentro de las almohadas se refugiaron los pequeños calamares del norte de Japón. El jueves fue agarrado de la mano durante siete minutos por una ministra que, mostrándole los dientes, ya se encontraba en campaña electoral (si es que alguna vez no lo están). Esa noche, sentado en la cama de su hotel y después de verse subtitulado como "náufrago nuclear" en el telediario, escuchó por primera vez el silencio que en Madrid, pese a las apariencias y la leyenda de ciudad simpática y nocturna, puede ser grande, largo, de planicie castellana con un chopo en la lejanía.

  • Pedro Sorela

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