joomla template

Herramientas
Buscar
Acceder

Pedro Sorela

EBOOKS

      

       el sol como disfraz      dibujando la_tormenta      historia de           

ladron de arboles       portada-viajes-niebla grande     portada-trampas-para-estrellas grande      portada cuentos_invisibles                   

portada-huellas-actor-peligro med      cuentamelo      lo-que-miran-los-vagos      banderas sorela   

entrevistas sorela      portada-fin-viento med      portada-aire-mar-gador      ya vers

cometario_gris

Artículos etiquetados con: Ciudad

Las llaves de la ciudad

Por: Pedro Sorela Sábado 13 Junio 1992. En Cuentos

No sé si ustedes han vivido la aventura de dejarse las llaves en casa y no poder entrar. Es muy útil. Entre las cosas que el experimento coloca en su sitio, uno mismo figura en primer término. En un instante, por la extraordinaria alquimia de un olvido ridículo, se regresa a la condición primordial de forastero en su propia ciudad, viajero a la deriva. ¿Acaso somos otra cosa?

A mí me pasó el pasado 13 de junio, a las nueve menos un minuto de la noche, cuando aún de día regresé de mi jardín, el parque, con un libro en la mano y en un segundo comprendí la magnitud de la catástrofe: hacía una hora que mi portero se había marchado a su casa, en Alcalá de Henares, y junto con las llaves, yo, amnésico, me había dejado también mi agenda, que para mí es como un ojo, un brazo, un buen pedazo de mi cabeza. En ella anoto mis ideas, mis indignaciones, mis planes de venganza, mis citas galantes, mis dibujos, los teléfonos y en general todo lo que me une con el mundo, como una lista de libros que debo leer antes de morir pero que ni siquiera tengo la certeza de que existan. Separarme de mi agenda, sobada y suave como unos zapaos viejos, es como meterme en una cápsula y arrojarme al espacio sideral. ¿Se hacen ustedes una idea? Por eso, aunque ya hace tiempo, apenas ahora comienzo a reponerme. Esta ciudad desierta de la que tantos han huido me lo recuerda ahora con insistencia.

Artículos relacionados:

  • 57 pasos por la acera de sombra
  • Parabólicas de adosados

    Por: Pedro Sorela Domingo 10 Febrero 1991.

    En una cualquiera de las urbanizaciones de adosados que adelantan el futuro de Madrid. El marido llega, se quita la corbata, echa un vistazo al telediario, jura contra el gobierno, se avergüenza de la oposición, apaga antes de que lleguen las noticias de guerras y de hambrientos, se dirige a la cocina, mas que l echar una mano, para comerse una patata frita. Entonces descubre el último monda-patatas que se ha comprado su mujer, seducida a traición en un programa de madrugada: un monda-patatas realmente extraordinario que no requiere el más ligero esfuerzo y además –explica ella con el entusiasmo con que le ha comprado también al vendedor justamente para circunstancias como ésta–, con una sola palanquita se puede reciclar como linterna para el coche y cepillo anticaries para el perro.

    Bronca.

    • Pedro Sorela

      Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla