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Artículos etiquetados con: Cendrars

Arte de vagabundo

Por: Pedro Sorela Viernes 03 Diciembre 2004. En Lecturas

Trotamundear (Bourlinguer). Traducción de Manuel Talens. Alianza Editorial. Madrid, 2004.

Nada como leer que La Coruña es como “un Escorial a contrapelo”, o las alusiones a las iglesias gallegas “suntuosamente pobres” o a sus “ayuntamientos sin tejado” (entre otras muchas cosas), y la descripción de España como el lugar de Europa en el que “las autoridades maltratan más a los ciudadanos” (p. 37 y ss), para comprender que el autor es de otro tiempo, nada políticamente correcto, e independiente.

Lo fue. Blaise Cendrars, seudónimo de Fréderic Louis Sauser (1887-1961), hijo de una escocesa y un hombre de negocios suizo de irregular fortuna, no sólo vivió una existencia azarosa y viajera (27 domicilios en Francia, donde se nacionalizó), más concebible en la primera mitad del siglo XX que ahora, sino que luego fue uno de los profetas, por así decir, de la auto ficción tan practicada hoy en día. Esto es, la conversión de la propia vida en escritura ni memorialista ni de novela, sino algo a caballo entre las dos. Si a eso se añade que en su escritura pretendió introducir la relatividad, uno de los grandes descubrimientos del siglo, “como un sustrato de mis frases”, el resultado no puede ser menos que un texto abigarrado en el que no es posible aislar ni el blanco ni el negro, ni estar seguro de nada. Pero no importa: el resultado es, en el mejor sentido de la palabra, encantador. En la línea de su célebre Moravagine (1926), quizá el más conocido de los libros de un autor con frecuencia vanguardista –su Or influyó en Faulkner-, llega pronto el momento en que no sólo no importa nada si Trotamundear (Bourlinguer: “arte de vagabundear”) es verdad ficción sino que con los caudalosos recuerdos que dan pie al libro de Cendrars se puede intuir hasta qué punto la memoria es ficción, o si se prefiere, hasta qué punto la imaginación tiene siempre autoridad en cualquier escritura.

  • Pedro Sorela

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